La moda y la prisa

En casi todos los talleres de fotografía que he realizado a lo largo de los últimos años, los profesores suelen repetir que hay que tener paciencia, porque no hay ningún secreto en esto de la fotografía: el éxito viene mediante el esfuerzo.

De tanto oirlo, a uno de estos cursos magistrales llevé, para el consabido visionado, un proyecto en el que había estado trabajando durante cinco largos años. Sorprendentemente el profesor, un conocido editor, al verlo, me gritó: “¡Esto no hay por dónde cogerlo, hombre! ¡Está muy verde! ¡Le hace falta trabajo, trabajo y trabajo!”

Acto seguido y en el mismo escenario, mi amiga Maritere, una prometedora estudiante de una escuela privada de fotografía, presentó un proyecto que llevaba por título Los recuerdos son fugazmente inmarcesibles. Bien, al visionario le faltó hacer palmas con las orejas. Puso su proyecto por las nubes, indicando a todos que estaba muy bien planteado, practicamente cerrado y que era digno de metas más altas, sugiriéndole que hablara con él para ver de publicarlo prontamente. Seguró que ayudó que al presentarlo, mi amiga adornara su discurso con un vocabulario conceptual de alto nivel. Pero lo que no dijo al visionario es lo que me había comentado a mí en el bar, minutos antes de que comenzara el curso:

Tío, no sabía ni que traer al taller. Estaba superliada y lo he dejado todo para última hora. Menos mal que saqué un hueco para salir a hacer unas fotos por la casa vieja de mi abuela… A ver si le gustan… Esto… págame el café, porfa, que con las prisas he olvidado el bolso…

"My grandmother's house" (del blog Take Nothing But Polaroids)

“My grandmother’s house” (del blog Take Nothing But Polaroids)

El curso prosiguió, las fotos de mi colega quedaron sobre la mesa y yo, que no había estado en la primera fila durante su visionado para evitar recibir más salivazos, me acerqué a mirarlas, pensando: “esta tía debe ser un genio en ciernes para haber recibido tales elogios por un proyecto hecho en tan poco tiempo”. Me encontré con unas cuantas polaroids descoloridas que pertenecían a un único cartucho, gastado en una sola tarde. Reconozco que, además, no entendí las fotos.

Salí de ese curso, como suelo salir de casi todos: peor de lo que entré, con las ideas más revueltas. Así que unos días después se me ocurrió invitar de nuevo a Maritere para ver si ella podía poner algo de luz en mis sombras.

Mira Nicon dijo tras beber un buen trago de vermut caro—, yo soy muy dinámica y no tengo tiempo para poner el foco durante mucho tiempo en una misma cosa. Esa forma de fotografiar tuya ya no se lleva, es una fool. Se fotografía como se vive. Y ahora se vive a toda prisa, ¿entiendes?

Pero Maritere, me dejas patas arriba. ¿Dónde queda lo que dicen los maestros de toda la vida? Hasta la fecha yo le había hecho caso a Larraín, que dijo que la fotografía, como todo arte, es oficio; y que también es atención, concentración, contemplación, expresión… lentamente conseguidas con trabajo y completa dedicación.

Es que lo efímero también se ha trasladado al proceso creativo, Pepinos. Hay que trabajar deprisa, es la moda.

Sergio Larraín

Sergio Larraín

Menos mal que la buena de Maritere me trajo unos cuantos fotolibricos para que comprendiera esto, para que viera que Bernard Plossu se equivocaba (“En una moda también hay algo de prisa, que es lo contrario que yo hago con mis fotos”).

A primera vista, me pareció que muchos de los viejos reportajes fotográficos de Life, que ocupaban unas pocas páginas de la revista y que también se hicieron con las prisas propias del reporterismo, eran mucho mejores que esos libros con tantas fotos que ella me enseñaba. Pero viéndolos y reviéndolos me he dado cuenta de lo equivocado que estaba. Y es que, si las fotos me parecían malas o simples, era precisamente porque en su simpleza albergan múltiples lecturas y no le había dado las vueltas necesarias. Hay que rever y rever hasta dar con el asunto.

Julián Barón pudo haber hecho las fotos de su libro Dossier Humint en una mañana, mientras se paseaba por una tienda de baldosas. A primera vista, todas las fotos se parecen. Pero luego nos damos cuenta de que hay tela marinera escondida. Los reflejos, las sombras, los tonos… nos van dando las pistas… No digo más…

Julián Barón: "Dossier Humint"

Julián Barón: “Dossier Humint”

Bernardita Morello parece haber hecho las fotos de Edén en un día de pic-nic por el Retiro. Pero, ay amigos, revisionemos las imágenes hasta reconocer en ellas que “los sueños y las ambiciones del hombre común aparecen continuamente dirigidos hacia un ideal de bienestar y perfección, tan ambiguo como irrealizable.” Es decir, que aquí hay miga.

Bernardita Morello: “Edén”

Todos hemos jugado alguna vez a reconocer figuras entre las luces y sombras provocadas por el sol. Y es lo que hizo Billy Hare un mediodía en el muro de un solar cercano a su casa; lo que pasa es que además se llevó la cámara. Necesitaremos unas cuantas horas para darnos cuenta de que la temática del libro entronca con el fenómeno que en psicología se conoce como “pareidolia” (los seguidores de Iker Jiménez sabrán de lo que hablo) ¡Cuantas veces una imagen vaga nos ha engañado haciéndonos creer que era otra cosa pipiritosa, más bonita y más hermosa! Hay Algo ahí fuera, está claro.

Billy Hare: "Algo ahí"

Billy Hare: “Algo ahí”

¿Quién nos puede asegurar que Stefano Graziani no pudo haber hecho las once fotografías de su libro Salto Grande Estasi en un par de horas a lo sumo, mientras veía la copa del mundo de salto de esquí? Cuando Maritere me enseñó el librillo, probé a pasar las páginas rápidamente a modo de folioscopio. Perp ella misma me explicó que no se trataba de un juego, sino que aquí salían a pista conceptos muy amplios como la velocidad, la ingravidez, el vacío y la soledad del atleta en la competición. Ancora più grande, amico Stefano.

S. Graziani: "Salto Grande Estasi"

S. Graziani: “Salto Grande Estasi”

Todo artista tiene un breve “período fertil” en su vida, durante el cual es más fecundo y fácil de seducir. Es el momento para sacar a la luz cualquier cosa que lleve entre manos, porque se suele conformar con cobrar en ego y con menos euros de lo normal. Esta corta fase suele coincidir con la última etapa de formación en alguna escuela, aunque no siempre; a veces con que haya tema en el trabajo es suficiente.

Se publica una tirada de pocos cientos de ejemplares, caros, y si suena la flauta ya llegará el momento de sacar una 2ª edición. Todos sabemos que la flauta no suele sonar, pero al menos la editorial habrá rellenado su catálogo con una novedad de lo más emergente, que no es moco de pavo

* Fe de erratas:

En este artículo se llegó a decir que algunos de los libros habían sido publicados por la editorial Dalpine, cuando en realidad sólo los vende en su web. Es un error provocado por una consulta acelerada a esta página de la Wikipedia. Hemos intentado ser tan rigurosos como cualquier bloguero de Internet y esta vez la Wikipedia nos la jugó.

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  1. Eres hábil, Nicon. Me gusta tu estilo iconoclastademoleitor. Llegue hasta aquí casualmente y me he quedado. Un saludo.

  2. Sibariam

    Pepinos, mi vejentud me confunde; cuando citas a Larraín, inmediatamente pensé que te referías al que fuera aristócrata chileno y fotógrafo, afincado durante algunos años en el Madríd de hace medio siglo, de nombre Raymundo, especializado en modas y buen vivir que fue retratado por el mismísimo Avedon. Conocí al chico de los recados de su estudio fotográfico. Sin embargo, desconocía al Sergio ese que puso todo patas arriba.
    Aparte, creo que tu artículo me ha insuflado inspiración para mi próximo fotolibro. Los reyes me han traído una fuga de agua en las tuberías del retrete de mi casa -de increíble parecido con el de la polaroid de la casa de la abuela, efluvios nasales incluidos- y la casualidad ha querido que en la vertical de la avería se hallara el expositor de una tienda de cerámicas. Las fotos que he hecho para el seguro son muy superiores a las del Julian Barón: incluyen chorretones de profunda inspiración. Aun no sé como invertir los beneficios de mi publicación, pues los depósitos a plazo están por los suelos.
    El braguetazo de un Larraín que no se llama Sergio también me inspira; probaré suerte.

  3. JMM

    La editorial Dalpine no ha publicado ninguno de los libros que citáis, se limita a venderlos en su web. (El de Julián Barón es autoeditado, el de Bernardita Morello lo publica Fiebre (aunque en la siguiente convocatoria si que será cosa de Dalpine, si no lo he entendido mal), el de Hare es de KWY Ediciones). Por lo demás, intentaré no caer en la trampa de “si me gusta lo que dice el post de Cienojetes, asumo que es su opinión verdadera y entonces es de los que me mola” y me limitaré a desearos un buen año. ¡Abrazos!

  4. Este comentario ya lo has leído antes.

  5. Hay gente con 4 trapos van de gala y otros con lo mismo parecen salir del manicomio y eso es el arte en todas sus facetas. A veces buscamos la temática perfecta y nos comemos el coco con ideas trascendentales cuando al final enfocar correctamente un tema te da 4 buenas tardes que hacen que dentro de 100 años aparezcas en los libros de fotografía. Eso sí, es más fácil tener esas 4 tardes siendo constante. Buen post.

  6. Lo mejor que he leído hoy.
    Saludos!!

  7. Oscar Catalán

    Cuando las palabras del fotógrafo superan en significado a lo que sus propias fotografías dicen ha llegado la hora de cambiar de arte y dedicarse a la oratoria. Muy buen artículo, con una lucidez impropia de los tiempos que corren, donde se busca el arte en lo “raro y diferente” por el simple hecho de serlo y no por la calidad propia del trabajo.

  8. Carlos

    Extraño sitio dónde está la cisterna de ese wc. Y, el portarrollos, ¿un poco alto no?

  9. No entiendo de fotografía, simplemente veo algo y tengo mi opinión (me gusta/no me gusta), creo que al final es lo que cuenta. Puedes disfrazarlo de me transmite, me evoca, me emociona, me droga, me flipa, la técnica es impecable,etc.. Pero llegar a gustar a los analfabetos fotográficos (que somos la mayoría) es la clave del éxito.
    Por cierto, como escritor me gustas mucho!

  10. JMB

    Lo de siempre. Nadie cambia el rollo (de papel) cuando lo termina y luego el siguiente se tiene que levantar del trono con el ojete sucio y los pantalones / falda por las rodillas a buscar un rollo.

  11. Excelentes fotos, gracias por compartirla

  12. Como pasaba en mis tiempos de universidad, harà unos 15 años, y estudiaba fotografìa habia profesores q mi trabajo lo amaban y a otros les parecìa poco… es tan ambigüo, tan subjetivo q va por gustos. De todas maneras no està d mas lo q dices en tu entrada o por lo menos es lo q yo entiendo q hay q ver q es tendencia o como se trabaja ahora… no pierdas tu esencia.
    Me ha encantado tu articulo.

  13. Carnivore

    ancora piú grande.. jajajajajjaa

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