A quienes sufren (a los fotógrafos)

Algunos menos y otros casi terminales, el caso es que todos los fotógrafos están enfermos. A caballo entre la ansiedad y el trastorno obsesivo compositivo.

Si no fuera porque me resbala ya todo, algo que te da la edad y el aceite corporal, me apenaría escribir sobre personas aquejadas de lo que hasta se podría definir como una maldición, un rollo chungo. Los fotógrafos son personas paranoicas, ven fotos en cualquier parte. Me refiero a fotos potenciales, fotos mentales, cosas que según ellos serían dignas de ser inmortalizadas y, lo peor, mostradas a los demás. Un primer síntoma de esta enfermedad se aprecia claramente cuando la gente hace este tipo de cosas por la calle:

Foto de Juan Ignacio Sánchez Lara

Foto de Juan Ignacio Sánchez Lara

¿Se protege de un kame-kame? ¿Está invocando a Crístofer, como Carlos Jesús? No, es mucho peor. Tiene alucinaciones, está viendo cómo quedaría en una foto lo que encuadra con sus dedos. En este caso concreto con un formato cuadrado, que siempre es más chachi piruli. Incluso se han documentado casos más vergonzosos de este trastorno obsesivo compositivo, como el de Nicon Pepinos y su marco amarillo.

Foto de Nicon Pepinos (de su proyecto YelloWFramE)

Foto de Nicon Pepinos (de su proyecto YelloWFramE)

Estamos hablando de una dolencia que tiene varias fases en su evolución, desde etapas en las que es más aguda hasta estadios más avanzados en los cuales es una clara limitación para vivir. Para vivir al lado de estos seres insoportables, quiero decir. Porque este artículo no va sólo sobre los enfermos, vamos a hablar también de sus familiares y amigos. Ellos soportan en silencio a los fotógrafos sin ningún tipo de ayuda institucional, sin un Foro Coches en el que poder expresar su angustia o encontrar consuelo. Analicemos su calvario en función de la etapa en la que se encuentre el enfermo que tienen al lado.

La etapa 1, también conocida como domingalitis, es en la que se perciben los primeros síntomas, aún esporádicos, pero molestos y muy característicos. El enfermo aprovecha domingos y vacaciones para hacer todas las fotos típicas del principiante. El entorno del enfermo acoge al principio con ilusión esa nueva vena creativa, hasta se les alienta. Sin embargo, pronto se observan síntomas más graves como:

  • Sensibilidad a la temperatura de la luz. Necesidad de conceder varios minutos absurdos al enfermo para que una nube aparezca, desaparezca, se alineen los astros o alguna razón de orden superior que traiga mejor luz a la escena.
  • Inseguridad. El enfermo se obsesiona con la pantalla de la cámara, el histograma y está siempre convencido de que no capta el mundo con precisión. Comienza a mirarnos cada vez menos.
  • Actitud temeraria o síndrome de spiderman. Incluso personas que siempre se han comportado de manera muy formal y correcta pueden comenzar a subirse a lo alto de los muros, a tirarse incomprensiblemente al suelo y demás actividades que provoquen la vergüenza ajena entre los suyos.
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Actitud temeraria del fotógrafo y puesta en peligro de los amigos (Trabajo de Thomas Mailaender)

Hay varios tratamientos efectivos para curar la dolencia antes de que vaya a más, como un buen par de collejas a tiempo. Sin embargo, no se recomienda medicar dado que un 99% de la población se cura sola tras unos meses, cuando abandonan la cámara porque ya han hecho las fotos de rigor, descubren que no tienen nada más que contar y que la bolsa de la réflex pesa demasiado, por lo que vuelven a usar el móvil.

Desafortunadamente, algunos enfermos empeoran y las repercusiones para sus allegados, así como para el resto de la humanidad, se agravan. Durante la etapa 2, o también conocida como proyectitis, el enfermo tiene alucinaciones permanentes y se embarca en algún tipo de paranoia. El paso a esta etapa normalmente se debe al contagio de un virus que se transmite por vía visual en muchos talleres y cuyo nombre en latín es phototerapia. El enfermo piensa que la phototerapia, la realización de fotografías para comprenderse a sí mismo, le arreglará la vida cuando realmente se la va a fastidiar. Estos son los principales síntomas y cómo afectan a sus seres queridos:

  • Manía persecutoria. Empieza a ver la realidad como un conjunto infinito de pistas escurridizas que le podrían ayudar a fotografiar los aspectos más fundamentales de la existencia. Quizá quiera pasar más tiempo con sus allegados, pero los fotografiará en situaciones muy estrambóticas. La comunicación interpersonal se complica. Es imposible entender el concepto que hay detrás de sus propósitos, ni ellos mismos lo saben. Deliran empleando palabras rimbombantes.
  • Irritabilidad extrema. El enfermo se enfurecerá a menudo porque no tiene la cámara a mano justo cuando la necesita. Empieza a estar en un estado tan conceptual que normalmente no lleva aparato, sólo va acompañado de una Moleskine para apuntar sus ocurrencias.
  • Problemas económicos y abandonos reiterados. Muchos de ellos comienzan a invertir los ahorros en pagarse viajes a destinos poco apetecibles, a los que tienen que acudir solos. Con la excusa del proyecto, cada vez pasan menos tiempo en vacaciones junto a los suyos, provocando todo tipo de miedos, sospechas y comidas de tarro.
  • Sueños de grandeza o síndrome del pope. Suelen tener la pretensión de pasar a la posteridad, mediante algún tipo de exposición o libro que les proporcione reconocimiento público y muchas felacitaciones. Raros son los familiares o amigos que están a la altura, en opinión del enfermo, de comprender el resultado. Dejan de invitarlos a los saraos fotográficos en los que se oficializa esa puesta de largo porque se avergüenzan de sus propios seres queridos. Poco a poco serán ninguneados y sustituidos por amigos virtuales de las redes sociales, mucho más intelectuales.

El tratamiento de las dos collejas a tiempo sigue siendo el más recomendado, pero de nuevo lo más indicado en estos casos suele ser no medicar. El 95% de los que llegan a esta etapa no logran desarrollar más de un proyecto fotográfico, normalmente tras contemplar el estrepitoso fracaso del primero, por lo que más pronto que tarde vuelven con el rabo entre las piernas y abandonan los proyectos. Incluso la familia puede obtener beneficio de este proceso, puesto que muchos acaban siendo profesores en escuelas de fotografía y comienzan a ingresar por fin más dinero del que despilfarran.

Sin embargo, hemos de lamentar que en casos muy contados la enfermedad sigue evolucionando y llega a una etapa 3 o terminal ya irreversible, en el que el sufrimiento para el entorno se vuelve extremo. Los fotógrafos pasan a ser artistas, muchos de ellos renuncian incluso a los lenguajes convencionales y comienzan a obsesionarse con la abstracción. Se les sigue la corriente, como a los locos, porque ya es inútil hacerlos entrar en razón. Se sabe de casos, como el de Alejandro Marote, que afirma haber llegado a donde nacen los píxeles y haber navegado entre ellos. Amigos cercanos nos han confesado que no hay forma de convencerle de que se le ha estropeado el disco duro donde tenía las fotos y que por eso están así.

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Foto de Alejandro Marote

Desgarrador, sin duda, es también el caso de Marta Bisbal. Su primo David nos contaba entre lágrimas cómo le había seguido la corriente durante la temporada en la que a Marta le dio por fotografiar el gotelé de su casa a todas horas. Convencida de que se trata de mensajes que provienen del Kosmos, ha ido presentando su trabajo por toda la geografía española, cosechando caras de lástima entre quienes han podido pasar tiempo con ella, acompañándola en esta dura etapa de divagación.

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Foto de Marta Bisbal

Queridos familiares y amigos de los fotógrafos, queremos que sepáis que os comprendemos y que tenéis todo nuestro apoyo. Una de las razones por la que este año cerraremos el blog es porque nosotros tampoco podemos ya más con esta gente. Pero antes de salir de sus vidas definitivamente, haced como nosotros, soltad vuestras últimas collejas, no os vayáis a quedar con el reconcome.

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  1. Sibariam

    Mi parienta me sufre desde hace décadas; al principio con cajas y cajas de diapos apiladas en los lugares más insospechados del piso que compartimos con la familia Botín (bueno, la hipoteca sólo es nuestra, no de ellos). Más tarde los cajones se han llenado de cedés, deuvedés y discos duros. Mi pareja dice que por qué no lo llevo todo a la casa de los del Santander, que apenas nos queda sitio para la cama.
    Pero gracias a las hondas reflexiones de Nacho Canon he encontrado la solución habitacional (ex ministra dixit). Él han inspirado el proyecto que dejará hueco en mi chajurdo, perdón, en mis casita. Una expo de fotos…, qué digo, una instalación piramidal émula de las pirámides de Gizeth. Construiré a escala uno cien la pirámide de Keops a base de cajas de kodachrome, Fujichrome y Agfachrome; los más nostálgicos podrán admirar también las cajitas de Orwo y de Perutz. La segunda pirámide será más complicada, pues el formato de las torres de cedés no me casan bien con las aristas de la tumba de Kefrén, pero los verdaderos artistas podemos permitirnos estas licencias.La tercera sí ha de quedar perfecta, pues la colección de discos duros sí que se adapta a las formas de Micerinos.
    Aun no lo tengo decidido, pues si nadie compra mi obra mi mujer dice que las pirámides no vuelven a casa. Me amenaza con su abogada y creo que mi dolencia y su sufrimiento son causas de divorcio.
    Pensándolo mejor, creo que finalmente no realizaré esta fraónica obra. Al descubrir a Marote -no confundirlo con el Maroto de Carlos Cano- he meditado y repasando mis diapos he descubierto que atesoro más de un centenar de esas tomas ciegas de cuando enganchabas el principio del rollo; todas son grandes obras. Ya tengo título: “Arte no intencional” o La obra de la Santa de Ávila entre pucheros. He de reconocer que Marote me ha inspirado pues a través del enlace de su expo Vent-Metall enseguida intuí cuánto expresa su obra de la Blanquerna del Lulio ese; la ascensiòn estética y la elevación espiritual. Santa Teresa no se quedará atrás, pero al revés; elevación estética y ascensión espiritual.

    Don Nacho, ¿mi enfermedad tiene cura?

  2. SensiPixelStones

    Todos son hijos de los museos del siglo XX y el arte contemporáneo. Durante su infancia y adolescencia esa sensación de poder en espacios grandes y luminosos llenos de obras inverosímiles, solo reales por los desplegables con la foto del autor y su extenso currículum expositivo en lugares de renombre, mantenidos casi siempre por la poderosa mano de los Estados nacionales y legítimos, término embaucando a toda una generación. Esos minutos de gloria que todos debemos tener, como nos vendió el santero Wharhol, se volvió en argumento creíble para toda una generación.

    Cuando maduraron y se dieron cuenta de que o bien el arte contemporáneo estaba al alcance de cualquiera o lo que se mejor…que ellos habían dejado entrar por sus poros aquella absurda metabolización y plasmación de un arte moderno que durante años había conseguido engañar a los ilusos como ellos y a los especuladores que depositan sus ahorros con fines productivos en manos de los reguladores de estos chiringuitos….es entonces cuando entraron en bucle infinito y deprimente que los llevaría a su delirio actual.

    No es raro así, que sus propuestas sean ahora como los concursos o estudios por correspondencia que se ofrecían en forma de anuncio en blanco y negro en la revista PRONTO a finales de los 80.

  3. Enhorabuena por el post Cienojetes!
    Me estoy enganchando de nuevo a vuestro rollo de última temporada. Entre el ” Moriremos, pero ¡moriremos matando, Pepinos! ” del post pasado y las ” felacitaciones ” en este post… no sé cómo decirlo… me huele sabroso! “Aquí hay punctum” que diría aquel.
    Conste que me considero enfermo y muy grave (mis allegados pueden dar fe de ello) pero a pesar de todo… carajo! la foto me da la vida!

    • Javier López Fabián

      Te me has adelantado con la frase “moriremos matando”.
      Tengo que decir que hacía mucho tiempo que no me reía tanto… hasta de mí mismo, pues también me he visto reflejado en los síntomas. Sin duda yo me he quedado en el estadio dos, al menos recuperando dinerillo con las clases. También diré que jamás me han tomado el pelo con el “arte” contemporáneo… pero eso es otra historia.
      Y de nuevo comparto tu frase “La foto me da la vida”

  4. Reyarturo

    Je, je……me habéis mostrado el mundo de la locura y resulta que estaba en él.

  5. Quiero felicitaros Cien Ojetes por este extraordinario post. Glorioso.
    Me temo que voy a echaros de menos desde el corazón. Creo que aunque sea cada bastate tiempo, es necesaria vuestra visión, que en mi opinión, es de lo más lúcida que he leído.
    Pensároslo de nuevo… os lo pide este pobre enfermo crónico (Grado 2)

  6. Castello01

    En el amor hay un poco de locura y en la locura hay razón.

  7. Esteban Mac Allister

    Impresionante definición!!!!

    Se sabe de casos, como el de Alejandro Marote, que afirma haber llegado a donde nacen los píxeles y haber navegado entre ellos. Amigos cercanos nos han confesado que no hay forma de convencerle de que se le ha estropeado el disco duro donde tenía las fotos y que por eso están así.

    Lamentare si cierran esta ventana, siempre los segui desde Buenos Aires

    Abrazo

    Mac.-

  8. Juancar

    Para Nacho y Nicon: es verdad que cerráis, o es sólo una coña ????

    Por favor, sacadnos de dudas !!!!!

    Gracias.

  9. Stephen

    Sí, los de Cienojetes tienen sentido del humor, los aludidos dicen que se ríen mucho, pero eso es como los que dicen una y otra vez que son felices… ¿qué pasa cuando se afirman en público esas cosas?…. otros no se ríen nada, quizás incluso han llamado a su abogado, o a su madre…. Tanto los que se ríen -sea verdad o no- como los que no se ríen y bien al contrario, se enfadan…,todos saben que el humor es algo del todo importante, y que no hay forma más sensata de decir las cosas en serio. Nos reímos de las bromas de Cienojetes sin llegar a saber hasta qué punto estas reflexiones Cienojeteras deberían llevar más a la reflexión que a la risa. Pero sin por ello dejar de reírnos.

    Salud, Cienojetes.

  10. David

    Quien nos va a defender R.flashes?

  11. Juan S.

    esta entrada es bastante divertida, buena, no conocía el blog y lo he estado mirando, si es verdad que va a cerrar, la verdad es que no me extraña.
    un saludo

  12. Carlos Felix

    Juan S. Sinceramente no sé porque no te extraña que este blog cierre. Desde mi perspectiva de lector voraz de libros de fotografía y coleccionista de imágenes creo que este blog es muy bueno y lo que es más, su mensaje de tan ácido y real que es, es necesario para comprender el panorama fotográfico actual. Basta de tantos autores que se ensañan con el lenguaje haciendolo de dificil comprensión para hinchar el ego, aqui yo me lo estoy pasando bien, leyendo cosas que por otro lado están muy cercanas al mundo académico y artístico contemporáneo. Yo espero que este blog no desaparezca, aunque terminen publicando cuando les salga en gana. Creo que es un repositorio de información necesaria para desvirtuar este mundo que de tan artístico y sublime impide su propia caricaturización. Y desde aqui la caricatura es brutal, incisiva y además no es de mal gusto. Quizás lo que le falte es algun tipo de incentivo para que el blog se mantenga o quizás es que lo que es necesario es un descanso por parte de los autores. Deseo que os pase lo que le pasó a Moriyama con su “Farewell photography” (vamos, que digais adios y luego salgais del momento depre y volvais a la carga con aún mejor material).

  13. Juan S.

    Lo que he leído aporta poco o nada. Son solo criticas y falta de sensibilidad, en el mundo artístico nadie está obligado a mirar, en la vida no es obligatorio tener sensibilidad, partiendo de ahí si algo no te gusta no entiendo por qué gastar tu energía y tu tiempo en ridiculizarlo con la excusa del humor, habiendo aficiones y estilos de sobra para todos, como para pasar de largo de los que no son de tu agrado

    En la fotografía hay una diferencia a veces difusa y a veces clara entre lo que es profesión, arte y entretenimiento y no es necesario que los que ejercen uno u otro se tengan que sentir atacados o ataquen a los otros, como he visto claramente en otros sitios, o atacar a todos sin proponer ni siquiera algo válido, como me da la impresión que se hace aquí repito con la excusa del humor

    No sirve de nada tanta crítica sin aportar una opción positiva a lo que se critica y que aunque hay gente que lo encuentra divertido en realidad no es mucha, los lectores irán a blogs-webs que les muestren como mejorar en lo que les gusta, no lo malo que es todo y por eso no me extraña que cierre, es un muy poco el público que atraerá este tipo de contenidos mas allá de lo anecdótico.

    En esto último puede que me equivoque ya que solo he leído tres entradas completas de este blog mas los títulos de otras tantas y me ha parecido todo lo mismo, si hay alguna realmente constructiva no la he visto, te agradecería que me la enlazaras.

  14. Comencè a leer este artìculo y sin concluir su lectura me decìa: cuanto de esta enfermedad que de alguna u otra forma, como a todos los que hacen fotografìas me aqueja y ha hecho sus correspondientes estragos.Eso sì, nunca trate de contagiar a ningùn circunstancial acompañante sano. Felizmente para evitarlo siempre me acompañò el apropiado y justo recato (verguenza). Tomo esta cita que no me corresponde y que creo, viene al caso: “la fotografìa es como una infecciòn, que algunos la contraen y otros no”

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