La fotografía contemporánea me deprime

¿Pero qué les pasa a los fotógrafos contemporáneos? ¿Será una moda o es que están casi todos alicaídos (perdón, alicatados)? Yo he hecho todo lo posible por triunfar en el mundillo de la foto, pero en vista de que no lo consigo creo que sólo me queda imitarles y, por tanto, deprimirme.

La última prueba de que ser un poco taciturno es el único camino para triunfar son los premios Photoespaña al mejor libro de 2015. Es el festival del humor, la celebración de la alegría, el jolgorio desatado. Los cojones. Por resumirlo en pocas palabras, han premiado 3 libros que contienen fotos sobre:

  • (Premio Internacional) Revelar negativos sobre la piel de las personas mediante luz ultravioleta. Son como tatuajes, pero con fotografías antiguas y quizá una ligera quemadura alrededor. Mucho premio internacional pero cuando vea esto la OMS se le va a caer el pelo al autor, a la editorial y a PHE por premiar idea tan insalubre. Cuando empiecen a brotar cánceres de piel, ya me dirás, Tomás, ya me dirás.

Esto sí que es estar quemado por la fotografía (Foto de Thomas Mailaender)

  • (Premio Nacional) Una localidad atravesada por varias infraestructuras de transporte. Uyyy, esto es súper novedoso, no hemos visto jamás fotos de vallas, rayas de carretera, gente medio sonada y periferia. Bueno, algunas fotos se parecen a las que nosotros publicamos de coña en “Una deslumbrante realidad”, pero claro esto va en serio. Es más profundo y por tanto tiene que tener ese aire opresivo-oclusivo.

Foto incluida en el mejor libro de fotografía nacional (Autor: Arnau Blanch)

  • (Premio libro autoeditado). Rostros consternados de la gente de la calle durante el periodo de crisis. De este libro ya hablamos en su momento, no le hagamos más publicidad a Antonio.

Menos mal que el premio Descubrimientos del año se lo han dado a Yannis Karpouzis, un fotógrafo griego que aborda un tema mucho más jovial: la crisis en Grecia. Vamos a ver…¿A que se debe esta constante celebración de la vida, de la felicidad y del buen rollo? ¿Cómo explicar el éxito de tanta cara mustia, de tanto animal muerto en la cuneta de las carreteras, de tanto puente de autopista que parece un vertedero? A ver si va a resultar que la alegría está mal vista hoy en día, a ver si, al contrario de lo que decían los Monty Python, hay que mirar el lado oscuro de la vida constantemente. Eso explicaría muchas cosas.

Chica mustia mirando el lado oscuro de la vida (Foto de Yannis Karpouzis)

Mirad, yo hace unos meses inicié un proyecto fotográficos sobre las pachangas de fútbol sala que echamos los sábados por la mañana. Tenía fotos de las celebraciones de los goles, de los regates, de los paradones, de las risas en el aperitivo tras el partido. Las llevé a un visionado y me dijeron que eran demasiado amables. Ahora el trabajo ha sufrido un giro hacia el apocamiento, me centro en las barrigas de los cuarentones, los esguinces de tobillo, los pelos de las piernas peludas y sudorosas. Lo estoy petando en los talleres, es tan desagradable que los visionarios tienen orgasmos encubiertos. El problema es que se me han quitado las ganas de echar el rato los sábados, le he cogido asco. Me estoy deprimiendo por no poder disfrutar ya de esos momentos. Voy por el buen camino.

Y es que realmente ahí radica mi desconcierto. Gran parte de los trabajos que se publican en la fotografía contemporánea son alegorías de mundos, emocionales o físicos, que se derrumban o que están en difícil equilibrio. Pero, ojete, mundos que no están más allá de unos pocos kilómetros de tu casa. Esto no va en la línea de Susan Sontag y su “Ante el dolor de los demás”, no. El sufrimiento o la extrañeza (perdón, quería decir la presunta extrañeza) tienen que ser tan cercanos que quede claro que sigues siendo el ombligo del mundo. ¡Venga trabajos sobre tu proximidad! ¡Y a mí que me importa tu patio de vecinos y el solar que usaste de picadero cuando eras pubertoso! Y que no falte el halo de inquietud, depresivo y de melancolía… ¡Que me duermo, copón!”

Fotografía de la serie ganadora de Nexofoto 2014, hecha en el patio de la casa del fotógrafo Pedro David.

Lo que pasa es que por miedo a que los demás descubran que lo más desconcertante que te ha pasado últimamente ha sido cambiar de operador de telefonía, hay que revestirlo todo de ese aire críptico y opaco que tiene la fotografía contemporánea. Es decir, como diría Óscar Molina, los proyectos son fototerapia, pero el lenguaje fotográfico debería dar a entender que parece que hay algo más. La regla de oro es, cuanto más cerca de tu casa esté que menos se entienda y más atormentado parezca, no vaya a ser que no estés realmente confuso. Para ello todos recurren sistemáticamente a las fototópicas. Es decir, los símbolos, aunque posiblemente carentes de significado alguno, deben ser confusos para los no iniciados, pero llenos de guiños para los de la tribu, no vaya a ser que ellos tampoco les entiendan, que son los 200 que luego compran el libro y con eso no se juega.

La verdad, estoy muy confuso. Porque desde Cienojetes seguimos las cuentas de las redes sociales de estos fotógrafos emergentes y nos sorprende su modus vivendi,  la facilidad con la que están siempre de fiesta en fiesta, de sarao en sarao, de batalla campal. Vamos, que desde fuera parece que son miembros plenamente integrados de la masa festiva, que la fotografía es más una excusa para socializar y pasarlo bien que para exprimirse los sesos. Sin embargo, qué les pasará a estos chicos y chicas que es coger una cámara y ponerse mohínos, “intensos” como diría aquél.

A ver si todo va a ser una moda. A ver si tanto criticar a los pirotécnicos por su manía de sacar macros de florecitas, amaneceres coloridos o cielos HDR lo que en el fondo esconde es un miedo atroz a representar lo que realmente nos hace felices. A ver si va a resultar que hay demasiado miedo a mostrar lo que nos llena de gozo por si viene alguien y nos hiere en nuestros sentimientos. A ver si será mejor que parezca que ya venimos heridos de casa, incluso deprimidos.

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  1. Mateo Rubio

    Pues va a ser que tenéis razón, leyendo este post me acabo de deprimir un co…pon, me he puesto como los locos a hacer fotos al cubo de la basura de mi casa con mi ayfon (estas van a ser premio nacional de fotografía ¡¡Seguro!!)

  2. Cojonudo. No sé si correrme o cagarme.

  3. Toda la razón, cuando veo mis fotos me pregunto: ¿tan mal lo hago que sólo veo tristeza en las fotos contemporáneas? Me voy a poner en situación a ver si me sale algo deprimente.

  4. Ignasi Raventos

    Cuánta razón tienes. Estos divos contemporáneos beben vinagre y pretenden que los demás bebamos de su copa.

  5. Ya era hora de que le metiérais un poco más a los fotógrafos de arbustos y alambradas.

  6. ComoMolaCriticar

    Grande! Cierta razón llevas, aunque algunos de ellos también están muy bien… da gusto encontrar el término justo!

    PS – por cierto que estaría genial que un día te metieras con la banalidad con que alguno titula sus fotos… me se de uno por aquí que dejaría de leerte ipso facto!

  7. Me ha gustado mucho este artículo. Es como si me hubieseis leído el pensamiento. Yo soy de la otra acera: la del color, el humor y la celebración de la amistad, aunque piense que la vida es muy perra :). Besos

  8. franmpalazuelos

    Bueno, espero que no te obligue nadie con pistola en la cabeza a deprimirte viendo esas exposiciones o trabajos en general. Si hay trabajos depresivos es quizá, como también apuntas, porque vivimos tiempos depresivos (eso sí, bien aderezados de mundiales de fútbol y tele5), los tiempos actuales son así, y casi siempre (pensemos en periodos de guerras) los “artistas” los han reflejado en su momento. Que para tí todo (o parte) debería ser más alegre, más festivo, pues bien fácil, exprésalo, muéstralo y déjate de que si “otros” me lo valoran o no, olvídate de modas también. Yo a veces pienso que mi fotografía es sólo un reflejo de mí, y que quizá haya alguien en el mundo que se sienta identificado con ella, pero no espero que ningún representante de ninguna galería venga a ofrecerme nada, ni siquiera a darme una palmadita en la espalda. Hace mucho que dejé de hacer fotos para “agradar” a los demás, si así fuera, no serían mi expresión sino mi autocomplacencia. Bueno, cada uno busca lo que quiere, estaría bueno…

    Muchas gracias por compartir tu opinión

  9. Ricardo

    Una parte de la culpa de que haya una sobresaturación de este tipo de trabajos la tienen el grupo de cureitors, visionadores, etc… que están siempre presentes en todos los saraos fotográficos y para los que la única fotografía buena es la que es impenetrable, intensita y/o con un statement que incorpore las palabras “reflexionar” o “cuestionar”.

  10. “…desde fuera parece que son miembros plenamente integrados de la masa festiva, que la fotografía es más una excusa para socializar y pasarlo bien que para exprimirse los sesos. Sin embargo, qué les pasará a estos chicos y chicas que es coger una cámara y ponerse mohínos, “intensos” como diría aquél.”

    Vaya… a mí me pasa justo al contrario… en mi modus vivendi no hay mucho sarao ni voy de fiesta en fiesta, pero es coger la cámara y empezar a venirme arriba. En fin, está claro que nunca seré nadie en este mundillo…

  11. Nacho

    uno de los peores defectos de los españoles es la envidia.

  12. Yashica Fletcher

    A mí no me deprime, me aburre. Y mucho. Pero no porque vea en ellas ningún halo de tristeza sino, más bien, porque no veo nada. Son incapaces de transmitirme sensaciones de ningún tipo. Será que me he insensibilizado ante tanto descampao, farola, señal de tráfico, arbusto desamparao y demás fototópicas. O será, simplemente, que no soy capaz de comprender el pretendido discurso (para mí inexistente o ya demasiado desgastao) que hay tras todo el moderneo fotográfico de ahora. Y mira que lo he intentao.

  13. Pues esta claro el tema… a ver.. los que van metiendo a todos estos con calzador en el panorama fotográfico (hoy en día es un teatro vacío lleno solo de butacas donde lo único que cuesta y vale pasta, es la entrada) suelen ser unos señores de edad avanzada que acostumbran a pegarse unas comilonas de lujo o de “arte culinario” y disfrutan sintiéndose héroes mecenas renacentistas, digamos que se sienten “llenos” sacando y dando cancha a esa tristeza que siempre parece oprimir a los artístas… les parecen estar apoyando a los “Desastres de la guerra” de Goya o las paranoias etílicas de Van Gogh, todo esto es consecuencia de vete tu a saber que metabolismo estomacales que se gastan…. por otro lado es mejor así… si no, nos tendríamos que tragar sus propias desventuras revestidas de joyas de zafiro enmohecido a lo Baltasar Garzón, que recomienda nada menos que su nuevo libro sea leído como “La nausea” de Sartre.. vivir para ver.

    .. y yo creo que al final la tristeza de los artistas sale ni más ni menos de ver todo esto que ocurre… y es así que su lenguaje ya sale muerto, por que en el mejor de los casos.. será enaltecido por cualquier de estos con todo lo que ello representa y la tristeza que les provoca.

    En fin… voy a tomarme el clamoxil que me sube la fiebre de tanta penuria 😀

  14. enric

    al 100 % con tu comentario. . .

  15. Así es: la depresión absoluta. Productos del sistema que se relame con sus heridas.

  16. javivi

    vaya chorrada, hay mas (y mejor) “fotografía” fuera de los concursos

  17. alejandrogrosse

    Tengo una HIPOTESIS sobre porque sucede esto y es la siguiente: la fotografía y el arte contemporáneo en general son tan DEPRESIVOS, NEGATIVOS y OSCUROS para diferenciarse y contraponerse al lenguaje publicitario. Es tan fuerte el bombardeo de imágenes publicitarias y comerciales que existe desde hace décadas (carteles, afiches, avisos en la tele, revistas de moda, televisión) que han ido apropiándose de la felicidad, la alegría, la gente hermosa y el éxito, al punto de banalizarlo. Los artistas, a mi parecer en forma inconsciente, han buscado diferenciarse de raíz de esta avalancha visual y se refugian en los temas que nunca serán abordados por la publicidad y las multinacionales: la muerte, la locura, el dolor, los laberintos psicológicos, lo prohibido y también -porque que no decirlo- lo tedioso y aburrido. Tengamos en cuenta que muchas fotografías y spot publicitarios son excelentes y han sido realizados por reconocidos artistas. Pero bueno, es arte prostituido, hecho por mercenarios, lo mismo que la felicidad … que ya está patentada por Mc Donalds y Coca-Cola.

  18. Pepe Ros

    Leyendo el artículo me ha venido a la memoria, la moda conceptual fotógrafica, visión decadente, mundo onírico, contenidos latentes, conexión de las imágenes con los sueños, de la decadencia de la huerta de murcia. Y si se hace un fotofestival con estas premisas de halo de inquietud, depresivo y de melancolía, el círculo se cierra.

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