Los 7 pecados capitales en la fotografía: la pereza

¡Qué pereza me entra de pensar en escribir un post a estas alturas del verano! Soy un gandulazo, pero ante todo soy fotógrafo, y una cosa lleva a la otra.

Empecé en esto de la fotografía porque un amiguete me pasó un DVD que explicaba las 10 reglas de oro para ser un buen fotógrafo. “Venga, en una hora aprendo que me aburro si dura más”, pensé. Un presentador repetía que era muy importante aprender a utilizar la cámara en modo manual. Menudo lío tenía yo con el obturador, el diagrama, el ISO, las focales, etc. Cuando al fin le cogí el truco fui corriendo a hablar con mi amiguete, para darle las gracias por desvelarme las claves. Para mi decepción me dijo: “Bueno, yo es que por desgana las tiro en modo automático. Soy tan gandul que ni elijo la escena adecuada. Auto a full frame”. Alguna vez el tipo se ha dejado mal puesto el balance de blancos, le salen todas las fotos azules y va diciendo por ahí que era intencionado, que buscaba una estética más fría.

Por algo va en verde el modo auto.

Por algo va en verde el modo AUTO. Para los perezosos.

Este colega era el mismo que quedaba conmigo para que fuéramos al día siguiente a fotografiar amaneceres en la playa. El mismo que luego se quedaba dormido cuando iba en mi coche a recogerlo, el que me contestaba con voz de ultratumba cuando le llamaba al móvil para que bajara y me decía “uf, qué pocas ganas tengo de ir ahora… pasa esta tarde y fotografiamos el ocaso”. Al final se me pegó esa gandulería, porque si decidía ir yo solo me decía a mí mismo: “Uyyy, con esta luz que hay hoy pocas fotos se pueden hacer”. Estuviera nublado o soleado, no era la luz para mi proyecto. Es el síndrome del fotógrafo metereólogo, mirando siempre los partes del tiempo para justificar quedarse en la cama. Claro, eso explica por qué hay tantos atardeceres en los discos duros de los fotógrafos. Amaneceres pocos, ¡ganduletes!

Uyyy.. un día nublado… Como mucho para HDRs, pero no tengo cuerpo de eso hoy.

Para las quedadas fotográficas mi colega aparecía con la mochila llena de objetivos, dos cuerpos de cámara y el trípode enganchado. Recorríamos las calles de la ciudad para buscar esos instantes decisivos que nos encumbraran y entonces venía lo mejor. Ahí estaba el tío, con su móvil chino de 5 magapíxeles haciendo fotos a destajo, sin sacar la réflex. “Así las subo más rápido al instagram. Se me han quitado las ganas de sacar ahora el cuerpo, montarle un objetivo y demás. Total, los móviles de hoy en día son la leche”, me soltaba tan pancho el muy huevones.

Si la foto es un desastre siempre puedes decir “es que la hice con el móvil”

Y esta práctica se extiende como la pólvora. Ahora lo que mola es ser una escuela de fotografía de esas de 12.000€ el curso, que cuando publican en Facebook alguna noticia sobre los saraos que organizan las ilustran con fotos hechas con el móvil del primero que pasó por allí. Eso no es moderno, es dejadez, bonicos.

También he de reconocer en público que padezco el síndrome de diógenes fotográfico. Dejo que la tarjeta de memoria acumule raws hasta que ya no le entren más. Vuelco las fotos sólo cuando no tengo más remedio y cuando caen todas al disco duro, no borro ninguna ni las clasifico. Porque no se le puede llamar clasificación a tenerlas guardadas en carpetas llamadas por ejemplo “febrero-junio 2014”. Sé que existen eso de los metadatos, pero si soy fotógrafo no querrás que me ponga a escribir o documentar. Cada uno a lo suyo.

La verdad es que, ahora que caigo, igual soy un poco perro de más. Llevo 3 años con las mismas manchas en el sensor de la cámara, pero eso de quitarlas a mano o llevarla a que la limpien me supera. He encontrado una opción en el Photoshop que me las quita automáticamente. Además, aunque más de una vez me han dicho en los visionados que debería repetir algunas de mis fotos, yendo otro día al mismo sitio pero con mejor luz, eso es que me puede. Ajusto sombras e iluminaciones y listo. ¡Para repetir fotos está uno!

Hasta confundí una de las manchas con un ovni y mandé la foto a Cuarto Milenio (foto: ojodigital)

Mis amigos los fotógrafos modernos también sufren de esto. Hacen pocas fotos y les meten mucho concepto. Salir de casa da mucha pereza, hay tantos fotolibros que ver a través de la Web, tantas redes sociales que atender, tanto concurso al que presentar las mismas 15 fotos. Además, hay que hacer tiempo para que se vayan caducando los carretes con los que hacer las fotos, y para eso nada mejor que tumbarse en el sofá con el iPad en el regazo.

¡Ojo! Que esta apatía, este abandono, esta poltronería que estoy reflejando aquí también les afecta a los fotógrafos consagrados. Todos ellos, sin excepción, plantean que su obra culmen es el producto de revisitar su archivo. Vamos, que se acabó eso de salir a hacer fotos. Mejor se quedan en casa, rebuscan por las carpetas esas de nombre inservible, y a esas fotos que en su momento descartaron, porque no sabían qué leches significaban, ahora les dan una interpretación a posteriori que sea trascendental. Es un plan perfecto, hay que reconocerlo. Además se las dan de profundos, que hoy en día es lo que se lleva. Y claro, acaban en PHE.

Seguro que cientos de lectores están deseando comprarse nuestra camiseta a precio reducido antes del 15 de julio, pero encuentran una excusa perfecta para dejarlo de un día para otro. No tenemos solución.

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  1. Enrique

    Buen artículo, como siempre.
    Aunque creo que el peor pecado fotográfico es la envidia, al menos en nuestro país.

  2. Fran Leguina

    Esto de la de la fotgrafia es un simil a la vida en pareja, al principio a saco y en cualquier sitio, de cualquier manera, luego en la cama y de vez en cuando y al final nada y viviendo de los recuerdos. Asi somos, lo que nos produce placer “la fotografía” lo vamos dejando poco a poco porque es gratis .Si tuvieramos que pagar….

  3. Te-Lametro

    Yo todo el día de vago … pero la camiseta ya la compré el primer día es lo único importante

  4. Dices “…tenía yo con el obturador, el diagrama, el ISO, las…”
    ¿Se ha balanceado el ‘histofragma’ o es producto de la pereza haberlo dejado mal escrito?
    ¿Es más, cuando me llegan mis camisetas? Es por ver si me cambio la que llevo, ¡que pereza!

  5. No he acabado de leer el artículo, qué pereza… esperaré a que saquen la peli…

  6. Pablo.Tr

    Que pereza escribir un comentario, aunque el articulo lo merece, muy bueno, igual que el anterior!
    Yo tambien quiero mi camiseta, vamos perezosos…siempre encontrando excusas 😛
    Saludos

  7. Tengo unas ganas de que lleguéis a la lujuria…

  8. Joé qué largo… He leido unas líneas, mañana sigo…

  9. Pingback: 7 pecados capitais na fotografia: a preguiça » don't touch my moleskine

  10. Pingback: Los 7 pecados capitales en la fotografía...

  11. Munn

    No sé ni si considerarme amateur en esto de la fotografía porque apenas he empezado, pero os he descubierto esta misma mañana (toda una sorpresa que seáis de Murcia) y creo que vuestros textos irónicos son la guía que necesito. Me hago fan, ¡un saludo!

  12. ¡Cuánta razón tienes, Nacho! Entre meteorólogo, adivino, catastrofista y escéptico, el fotógrafo se queda en casa pero sin quitarse el nombre, ¡qué ironía!

  13. Pingback: Los nuevos modus vivendi de los fotógrafos de hoy | Cienojetes

  14. Si la localizacion en cuestion esta lejos de la carretera donde dejo el coche … no será tan extraordinaria…

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