Mi primer proyecto personal (2ª parte: solución)

Decíamos ayer que, una vez descartadas otras posibilidades, para ese fotolibro que me va a hacer de oro había optado por un proyecto sobre la identidad personal. He reflexionado mucho estos días. Pero ocurre que las bifurcaciones que luego pueden surgir dentro de los proyectos de búsqueda interior son casi infinitas. 

Una opción que ahora está muy en boga es hablar de la búsqueda del yo a través del sondeo de la memoria íntima. Es decir: la propia memoria olvidada pero subyacente en lo escondido del yo; esa que está ausente y presente al mismo tiempo porque te condiciona una cosa mala. Como hay que evocar el pasado, para este tipo de proyectos es imprescindible poder disponer de una casa familiar en la que haya vivido al menos uno de tus abuelos. También puede ser necesario disponer de al menos un álbum de fotos de tu niñez. No me refiero a fotos que hayas hecho tú de pequeño, no; esas no valen. Son fotos que hayan hecho tus padres o tus abuelos cuando tú eras chequetico y te enterabas mucho más que ahora de qué va este rollo de vivir, porque aprovechabas más el tiempo.

Recurrir a dicho álbum tiene la ventaja de que muchas de las fotos del proyecto ya las tienes hechas. Si las fotos del álbum son en color, es mejor que estén descoloridas. Si están bien conservadas puedes ponerlas unos cuantos días a pleno sol; cuanto más setenteras parezcan, mejor. El uso de la nostalgia aumenta la posibilidad de éxito: que se note el paso del inexorable.

Roger Guaus

Desgraciadamente, las casas en las que vivieron mis abuelos ya no pertenecen a mi familia. Asi que, no pudiendo fotografiar la casa ancestral, me puse a buscar el álbum de fotos familiar. Pero por más que busqué y pregunté, no hallé. Quizá en alguna mudanza se extravió y ahora un anticuario esté vendiendo a precio de oro mis fotos de la infancia…

Estaba derrotado. Anduve unos cuantos días muy alicaído, sin dejar de darle vueltas al tema. “¿Cómo buscar-me?” ¿Cómo sacarlo todo de dentro?”. Para consolarme, recurrí a mi amiga María; y ella me ayudó. Mientras la besaba entre el humo, me asaltó la imagen del anticuario vendiendo mis fotos en pañales a un emergente, que quería hacer un proyecto sobre la memoria colectiva. Mis fotos en pañales…  ¡Lo tenía, leches!

¿Qué mejor manera de desnudar el alma que despojándome de todo lo superfluo? Si quiero mostrarme abiertamente y sin complejos, tengo que quedarme en pelotas. Para nada es un recurso efectista ni pretencioso, porque hay buenos fotógrafos que lo han hecho antes…

Si uno aspira a ser un profesional en esto de la fotografía de autor, creo que no solo hay que serlo, sino que es aun más importante parecerlo. Así que preparaos, que voy con todo por delante. Había pensado en depilarme las peluferas, pero yo soy el que soy y así me veréis. Me importa poco que se me vea hasta el pajarito puesto que, aun despojándome de todo, me visto de honestidad.

A. García-Alix

A. García-Alix

Ahora sólo necesito que alguien me preste una cámara de placas, puesto que parece ser que le puede dar mas caché al tema. Quedo a la espera de vuestras ideas, tal y como hicistéis generosamente en el primer capítulo, y de vuestras aportaciones económicas por bookcrossing.

Antes de que empiece a derrarmarse todo mi yo por las páginas del fotolibro, este bien podría ser el texto introductorio:

No soy sino un humano semoviente en constante proceso de búsqueda silenciosa. Ahogado en una vertiginosa espiral de anhelos y desengaños, quizás el secreto esté en volver a empezar, retornar a los orígenes. Gracias a la fotografía me enfrento a mis miedos y me conozco sin velos ni ataduras. Es a través de esta autoexploración, que descubro con sorpresa que puedo convertir mi propio cuerpo en el centro catalizador de mis desposeídas emociones. Me enfrento libremente al proceso, depojándome de todo. Y desnudo busco respuestas a las preguntas que, emergiendo desde lo más profundo de mi habitación oscura, me atormentan.

Javier Pividal

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  1. Esta muy bien cómo relatas la vida. Utilizas el juego como motor.
    Gracias.

  2. Esa bendita búsqueda de la identidad personal me tiene la vida rayada. Lo veo por todos lados, me encuentro con tantas profundidades inconclusas y borrosas que me asombra la cantidad de seguidores que desean ser intensos-borrosos-escritores.

  3. Bueno, por lo menos el viaje al interior es mucho más barato que el viaje a Islandia, y de fotos desenfocadas, borrosas y quemadas ya tengo un montón. Así que ahora solamente me faltan los textos y… proyecto acabado! Así da gusto… ¿qué más toca para continuar emergiendo?

  4. Me tienen que operar de un cálculo renal mediante una litotricia. La intervención consiste en introducir por el conducto del pene una microcámara y un minimartillito neumático para romper las piedras del riñón.
    Si pido las imágenes que graba la cámara ¿se puede considerar que son fotografías de mi viaje interior? ¿mi proyecto personal? ¿Y si en lugar de una microcámara pido que tomen las imágenes con una réflex? ¿digital o de carrete?

    • ¿una litotricia sería algo así como una lomografia? Es que no se…

    • Jeseibar

      Si mirases con sinceridad tu pene, no pedirías tanto… deberíamos ajustar un mucho nuestro mapa a la georafía. ¡Cuanta jilipollez -perdón quería decir banalidad- a los lados de ésta carretera!

  5. ciennarices

    A mi me hacia mas gracia cuando nos metiamos con los aficionados, hace mucho que no leo nada acerca de pepinos, fotones y patas negras, no?

    • Materamateurísima

      pues a mi me hacia mas gracia cuando nos metíamos con los que se creen “pofesionales” tan solo porque pagan el impuesto para poder trabajar de fotógrafos…aunque su trabajo sea una “mera y mediocre-porqueratus” …esos que se les llena la boca de “pes”; “p” cuando configuran la cámara en este modo y disparan a diestro y siniestro, y “p” cuando se hinchan de orgullo al autonombrarse “pofesionales”

  6. Rafa

    JESEIBAR, lo siento pero mi barriga me impide ver mi pene pero tú que lo juzgas supongo que lo conoces bien. Tienes razón, demasiada banalidad y también demasiada iGnorancia (con G de Gilipollez).

  7. La introducción mejor imposible, si hasta tiene una oración que por más que la pienso no logro darle sentido a las palabras. Es que no tengo la mente de Arjona ni de ningún fliquero famoso por su sensibilidad… Sólo por la introducción compraría el lbro, me está haciendo falta algo para echar al fuego mientras hago la foto a un árbol en el medio de la nada ahora que se vino el invierno acá.

  8. Pingback: Los 7 pecados capitales en la fotografía: la soberbia | Cienojetes

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